jueves, 13 de diciembre de 2007

¿Qué va a ser de mí... (8)

Yo no sé quién fui en la otra vida, en el caso de que hubiese; pero sin duda, tuve que hacerle algo al Barón Marcel Bich. ¿Cómo si no se podría explicar mi mala pata con los bolígrafos?

Este estimado señor de la aristocracia italiana, fue quien en 1946 se le ocurrió poner una bola a las plumas para que sólo soltasen la tinta justa. Así nació el bolígrafo y con él, el imperio Bic. -Bic-Bic-Bic, bic-bic-bic Bic cristal escribe normal, bic naranja...- y así dos décadas.
Pero el caso es que su fantasma (porque murió en 1994) me persigue para vengarse de mí. No puede ser que en los escasos meses que llevo en Atzavares ya haya fulminado 2 bolis. Y no porque se les acabe la tinta, sino porque los destrozo literalmente. Ya he reventado uno y el otro ha derramado toda su tinta. Menos mal que ahora me llevo el 'paraguas' que me regalaron hace dos semanas y cada día los utilizo menos.

La cuestión es que el boli ha pasado a mejor vida, mientras nuestro delegado danzaba al son de la exposición sobre Turquía. Menos mal que algo está animando las clases de Análisis, que si no, las bajas por depresión abundarían en la facultad. Hoy no ha hecho descanso y poco a poco, como si de un cuenta gotas se tratase, han ido vaciándose las butacas.

Como la cosa va de fantasmas: ¿será que el espíritu de la Bruja Aburrida ha poseído las clases de Análisis?, antes de contestar, imagínense a la bruja de joven, pero sin gafas y sin escoba, sólo con un USB nuevo. Puff y mañana para finalizar la semana ¡dos horitas!. ¿Cuánta gente quedará en su sitio a las 14.50? ¿29? ¿20? ¿15? ¿10? ¿5? ¿la profesora sola?.

PD: Y tú ¿dónde piensas que está el espíritu de la bruja aburrida? Vota en la encuesta

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