viernes, 26 de junio de 2009

Ambigüedad

Así es como era el examen. Ambiguo. Que para ser una asignatura donde nos han enseñado a hacer cuestionarios... ¡se han lucido!

Lo que no sé es porque me extraña. Si esta asignatura ya avisó que estaba llena de ambigüedades desde el principio. Pero desde el principio principio. Tanto como desde la portada. Y es que ayer dije que iba a intentar sacar una historia con la cubierta del libro. Pero es que los dibujos eran tan ambiguos...

Por lo menos me quedo con el recuerdo que anoche, mientras repasaba estádisticos y variables, me inventé una historia, con más o menos sentido, pero una historia. No es buena, pero sí que es ambigua... como los dibujos, como el examen y seguro que como las notas...

Aquí os la dejo:

1.- Esta es la historia de Jaimito (porque tiene cara de llamarse Jaimito) y de cómo consiguió trabajar en la tele sin aprobar TIS. Y es que, aburrido de estudiar para el examen, se fue de paseo al parque. Allí vio a un reportero (porque lo que lleva en las manos no es un helado sino más bien parece un micrófono) entrevistando a un famosete de segunda. Y pensó: –Qué puedo hacer yo para salir en la tele sin estudiar este tochaco de libro.



2.- Entonces tuvo una idea. Tenía que inventarse una historia para engañar a los periodistas del corazón y chupar del bote. Le dio vueltas a la cabeza toda la noche hasta que por fin dio con la solución. Fingir un secuestro. Si al ex novio de Falete le había funcionado, ¿por qué a él no?


3.- Se puso en contacto con Menganito, un niño del barrio que era una mezcla entre Bart Simpson y Daniel el travieso. Como el niño tenía cara angelical nadie sospecharía de él. Era un plan perfecto. Le enseñó todo lo que había apuntado en su bloc de notas y el niño aceptó a colaborar.


4.- Finalmente llevaron su plan a cabo. Mientras Jaimito distraía a la abuelita haciendo que firmara contra no se qué ley, Menganito se acercó por detrás y zasca. Le robó a Piolín que lo llevaba sobre su sombrero. Dio el cambiazo del pajarito por un pompón de lana amarillo.


5.- Jaimito en llegar a casa, se apresuró en llamar a los medios y decir que si no pagaban un rescate comenzaría a leer a Piolín el manual de TIS. –¡Eso no! ¡Por favor! ¡cualquier cosa menos esa tortura psicológica! Mientras, el lindo pajarito miraba angustiado desde el marco de la pared.


6.-Finalmente todo se resolvió favorablemente. Y a Jaimito en lugar de llamarle para ir al plató de DEC o de La Noria, le hicieron reportero. Tenía un micrófono lila y todo, con el que atosigaba a los famosetes.


“Y colorín colorao. Yo pa’ mí que ta’ gustao”.

Moraleja: si no quieres acabar siendo una Paqui Peña más, con un micrófono a cuestas persiguiendo a la ex del ex de la duquesa, ponte a estudiar asignaturas como esta.

Y si no, por favor, busca otra alternativa que no sea raptar a Piolín, que el pobre está ya hasta la coronilla…

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