Para leer esta entrada como es debido se recomienda escuchar al mismo tiempo la sinfonía del vídeo.
http://es.youtube.com/watch?v=OJqc_Z_0G0E
Se abren las puertas. Se levanta el telón. Entran los alumnos a paso lento y poco decidido. En sus miradas se refleja el miedo que les recorre en forma de escalofrío por la espalda. El día no acompaña afuera y, pronto se dan cuenta que la mitad de sus compañeros han desistido y no se han presentado a la batalla.
Temblorosos, ni se atreven a sacar las estampitas de quienes ni siquiera ya pueden hacer algo por ellos. Están solos ante el peligro. En sus mentes un único objetivo: siete, siete, siete. Ocupan sus bancadas al tiempo que la profesora sentencia con un 'Cierren las puertas' o lo que es lo mismo: 'Que comience la masacre'.
Desesperación. Esa es la palabra que traían los dos emisarios que se habían reunido con la profesora y habían visto una pregunta. Y esa es la palabra que corría como la pólvora entre los borreguillos indefensos de primero y alguno de segundo. Poco a poco los alumnos empuñando sus armas de tinta recibían los folios en blanco... el momento había llegado.
Una vez repartido el examen, hasta diez compañeros han caído en acto de servicio y han optado por retirarse de aquella mazmorra convertida en campo de batalla. Con los sonidos de los portazos de fondo y los tacones de los vigilantes rondando, unos treinta valientes se han enfrentado a la poliarquía de Robert Dahl aliada con las dictaduras.
Unos minutos después y mientras la profesora identificaba los cadáveres vivos con las chapas, los estudiantes de Atzavares han hecho frente a los ideólogos socialistas y comunistas; a Hont y sus fórmulas; y al Estado de Bienestar. Dos horas de martítirio que a más de uno se le ha hecho eterno, y eso que ha utilizado menos tiempo de lo estimado.
Con cuentagotas salían de esas mazmorras. "Ni una palabra de lo que ha pasado ahí dentro". Sus pensamientos están en la fiesta que quieren organizar el sábado en Elche para celebrar el fin de los exámenes. Pero todos saben que aún les queda la batalla final. En sus casas les espera un monstruo en forma de apuntes teóricos de la información. No quieren pensar la que se les avecina.
Llueve: señal de mal augurio. Pero ellos no se dejan influenciar, con un poco de esfuerzo, volverá a salir el sol en Atzavares. Sólo quedan dos días para la traca final y después... tranquilidad... hasta Junio.
2 comentarios:
Pese a que ahora me encuentro en un estado de rabia incontrolable...voy a decir que mi día fue fantástico y...QUE ME VOY A CIBELES MAÑANAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!
Suerte con...(Quién es José Alberto en el mundo de JKRowling???)
Besossss!
Saludos, padrino-gemelo!!!
Últimamente mis compañeros bloggers recurrís a arias, réquiems, sinfonías y otros tipos de composiciones musicales... en vuestras entradas y yo... parece que estoy perdiendo mi vena de músico... ¡Qué lástima! ains, si es que con tanto trabajo uno no se puede partir.
Bueno, compi italianini, a ver si este verano retomo mis clases de italiano y dentro de unos añitos Milán y su Duomo, su pasta y sus milanesas nos reciben con un ¡Benvenutti a Milano! (¿lo he dicho bien?)
¡Dos bloggers perdidos en Milán! jajaja
Ale, poco más te puedo decir... que esprintes mucho en la última etapa de la jornada y
¡Nos leemos! (¡y replicamos!)
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